LAS SUFRAGISTAS (Sufragette) Sarah Gavron. Reino Unido,
2015
Para Maud Watts la vida trascurre de manera rutinaria, toda
su vida le parece de lo más normal, su trabajo mal pagado, un jefe que abusa de
ella y un marido autoritario. Pero todo cambia cuando conoce a Violet, una
compañera de la lavandería que quiere cambiar las cosas y ayudar al movimiento
sufragista a lograr el voto femenino en Inglaterra.
De esta manera, Maud se ve inmersa en una serie de
acontecimientos que le harían cambiar para siempre. Conoce a mujeres
influyentes como Emmeline Pankhurst, activista política británica y líder del
movimiento de las sufragistas o Emily Davison, que le enseñan que la vida que
ella tomaba como normal, era injusta y denigrante y que como
dice ella en la película “Pensar que hay una forma mejor de vivir la
vida”
Sus luchas tuvieron una especial complejidad, con
frecuencia basadas en tácticas de naturaleza incluso algo violenta, dada las
frustraciones del movimiento ante la rigidez del sistema para aceptar sus
demandas. Sin embargo, en general se basaron sus luchas en métodos de
resistencia civil, que eventualmente lograron el apoyo suficiente como para que
se lograran los objetivos deseados.
Esta resistencia civil por parte de Maud
surgió una vez perdió los miedos y se decidió a ser una mujer
sufragista, aceptar esta condición supuso asumir las tareas de la organización
y aceptar como inevitables la cárcel, las huelgas de hambre y las consiguientes
alimentaciones forzadas, las presiones moralistas, el desempleo y el
menosprecio de vecinos y familiares.
A modo de comentario crítico nos parece que esta película
refleja de manera muy cruda las posiciones misóginas y las prácticas
que niegan la dignidad humana en el plano privado e íntimo de las
mujeres, pasando por el abuso sexual y físico hasta la restricción en su
desarrollo intelectual y personal.
A pesar de un ambiente hostil, personal y político, la
protagonista de la historia se rebela ante un destino
cargado de limitaciones, insatisfacciones y falta de control sobre su
propia vida familiar, política y laboral.
Dentro de las reflexiones de la película, se identifica que
la conquista del derecho al voto, es también un conquista al ejercicio de vivir
una “vida plena” como mujer y ciudadana en una sociedad, libre
de condicionamientos impuestos por “falsas representaciones” que
solo violan el principio de igualdad y de la dignidad humana, fundamentado, en
tratos diferenciados desproporcionados que conducen a circunstancias
desventajosas no solo en el plano político y laboral sino familiar e
interpersonal.
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