Desde el comienzo de
los tiempos las mujeres han sido la representación simbólica de la naturaleza,
porque son las que crean vida, porque “son” incontrolables, volátiles, cambiantes,
impredecibles y poco racionales.
Han sido desterradas,
como otros pueblos, de la idea de cultura y la ciencia. Incluso el
psicoanálisis, en sus inicios, siguiendo las ideas de Freud, afirmaba que las
mujeres eran portadoras de la Crencia y que el “falo”, una
representación simbólica del hombre, era lo único que importaba, significante
absoluto y universal de poder, esto hacía que las mujeres estuvieran relegadas
a tareas reproductivas y de cuidados alejándose así del terreno de la ciencia,
entre muchos otros.
Todos estos
anteriores pensamientos han conseguido crear en la sociedad y pensamiento
occidental un dualismo muy marcado “Cultura o naturaleza, mente o
cuerpo, razón o emoción, conocimiento científico o saber tradicional,
independencia o dependencia, hombre o mujer. Entendidos como pares de
contrarios de desigual valor, han organizado y organizan nuestra forma de
entender el mundo” (Pascual y Herrero 2010).
Como apuntaron
Gerbner y Gross, los espectadores que estaban muy expuestos a las pantallas son
mucho más susceptibles de ser influenciados por los mensajes que en ellas
aparecen. Así mismo introdujeron el término de “aniquilación simbólica”
con el objetivo de describir la imperceptible aparición de ciertos grupos en
estos medios. Si no se comunica no existe, si no sales en los medios, no
existes. Y la mujer ha sufrido esta desaparición de los media o la
visibilización de unos determinados roles que hacían ver la poca importancia o
la banalidad de las mujeres en la sociedad.
“También apuntaba que
la televisión hace un retrato más favorable de las mujeres casadas mientras que
condena, de alguna forma, a las mujeres solteras y trabajadoras. Las mujeres
solteras y/o trabajadoras suelen aparecer frecuentemente como “villanas” o más
expuestas a la violencia que las casadas.” Gaye Tuchman.
En el cine como en la
mayoría de los medios la aparición de la mujer se basaba en dos de las ideas
que el patriarcado había mantenido a lo largo de los años, la idea de la
mujer seductora y de la mujer doméstica, ambas ideas se basaban en la
“naturalidad” de estos dos estados siguiendo la ideología patriarcal.
Después de esta
contextualización de las mujeres en los medios y en el cine, pasaremos a
explicar quién es la nueva protagonista de estas tramas. La mujer fálica
es la nueva protagonista de las ficciones cinematográficas, estas nuevas
heroínas adquieren características que siempre han sido propias de los varones,
que rompen con la dualidad mencionada anteriormente y presentan un gris entre
el blancos y negros. “Las mujeres fálicas en el cine son las que han
asimilado un punto de vista adjudicado a los varones: utilizan la violencia
física y la coacción para conseguir sus fines, no se dejan manipular
sentimentalmente poniendo como disculpa los afectos, pueden llegar a controlar
y limitar el poder masculino en la escena, utilizan las armas de combate
propias de los hombres.” Asunción Bernárdez
Bernal (2012)
Ahora pasaremos a
ahondar un poco más en la relación del concepto de “Mujer Fálica” con Disney,
viendo cómo han evolucionado los roles de las princesas Disney o cuales
son los roles de sus “Brujas”.
Empezaremos por orden
cronológico, en “Blancanieves y los 7 Enanitos” aquí no encontramos la figura
de mujer fálica pero esta historia, la malvada de este cuento, ilustra
perfectamente la idea que señala Bernárdez: “Las mujeres pueden ser
poderosas, e incluso malvadas, pero su poder debe proceder del uso de las
“malas artes”: el engaño, el ataque indirecto y la ocultación de los deseos
propios, tal como corresponde a los débiles.” La malvada madrastra engatusa
con su magia al Rey, el padre de Blancanieves, para acceder al trono y esconde
a la princesa para poder ser la más hermosa del reino. Los motivos que empujan
a esta malvada a hacer lo que hace son la envidia y la vanidad (ambas
relacionadas con la belleza de Blancanieves), estos motivos son superficiales y
hacen ver una faceta de la mujer en la que solo se preocupa por su aspecto y
maltrata a otra mujer por eso.
Otro ejemplo de mujer
poderosa malvada es la madrastra de Cenicienta (siempre son madrastras, no
padrastros). Se casa con el padre de la niña para obtener su fortuna y relega a
la niña a un rol de sirvienta para ella y sus hijas que tienen la misma maldad
que la madre.
O, por poner otro
ejemplo, Maléfica, la malvada bruja que sume a la Bella Durmiente en un sueño
profundo sin otro motivo que la rabia por los reyes.
Pasamos a ver la
evolución de las princesas Disney hasta llegar a la aparición de mujer fálica.
Al principio, como en las películas anteriores, la mujer tenía un rol super
marcado de sumisa, un comportamiento impecable y no había lugar para las malas
formas, el enfado, la rabia y, por ende, la agresividad. Pero conforme los años
pasaban la industria iba evolucionando y con ella las protagonistas.
Hablaremos, en primer
lugar, de Mulán, una mujer que no encontraba su sitio entre las mujeres de la
sociedad china, rechazaba la idea que tanto su madre como su abuela intentaban
imponerle sobre cómo vestir, comportarse y ser. El país entra en guerra y su anciano
padre es llamado a filas, ella ve que él va a ser incapaz de aguantar una
guerra más, así que se hace pasar por hombre y se alista en el ejército, donde
lucha como uno de ellos contra el mal que acecha a China. Este es un gran
ejemplo de mujer fálica, una mujer que se adentra en un mundo “masculino” y
lucha por su familia y su país.
Una ejemplo más de
esto se ilustra perfectamente en la película Brave, en la que la protagonista,
Mérida, no comulga con las ideas de su madre sobre la feminidad y cómo debe
comportarse una mujer, además de rechazar la idea del matrimonio, tanto es así
que en una escena de la película decide luchar por su propia mano con su gran
dominio del arco.



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