Dirección: Iciar Bollaín
Reparto: Elena Irureta,
Laia Marull, Luis Tosar, Candela Peña, Rosa Maria Sardà, Javier Batanero, Kiti
Manver, Elena Arjanik, Sergi Calleja
Título en V.O: Te doy
mis ojos
Nacionalidad: España Año: 2003 Fecha
de estreno: 09-10 2003
Duración: 106 Género: Drama Color
o en B/N: Color Guión: Iciar Bollaín, Alicia
Luna
Fotografía: Carles Gusi Música: Alberto
Iglesias
La trama de esta película empieza
cuando Pilar (Laia Marull) decide irse de su casa para vivir con su hermana
junto con su hijo pequeño, Juan. La razón de esta huida es que Pilar es
maltratada a manos de su marido Antonio (Luis Tosar). Pilar intenta huir de esa
pesadilla que la ha atormentado durante 9 años.
Como hemos dicho, se va a vivir con
su hermana y a empezar una nueva vida, consigue un nuevo trabajo, se arregla
más, se nota que hay un cambio en la protagonista. Es en ese momento cuando
Antonio es consciente de que la ha perdido y trata de recuperarla, se emplea a
fondo, va a terapia, trata a Pilar como cuando eran novios, todo parece idílico
y nuestra protagonista regresa al lado de su marido y agresor.
Durante ese tiempo Antonio parece
cambiar y a Pilar se le ve muy enamorada y más independiente, se arregla,
continúa con su empleo, un empleo que le hace viajar fuera de la ciudad, a
Antonio esto no le hace ninguna gracia, no quiere que Pilar se aleje de su
lado, cuando ella intenta salir de casa la agrede desnudándola y empujándola al
balcón para que toda la calle pudiera verla.
Pilar cansada de esta situación se
decide a denunciarle. En la comisaría le piden una prueba de esta agresión,
alguna marca, moratón, lo que fuera, pero al tratarse de una agresión
psicológica su denuncia iba a quedar totalmente invalidada, así es que opta por
marcharse de casa y dejar para siempre a Antonio.
Esta película es el claro reflejo
de la situación que viven muchas mujeres hoy en día, enjauladas en un
matrimonio sin amor y lleno de miedo y dolor.
Creemos que era necesario que al
frente de esta película hubiera una directora, una mujer que se pudiera implicar
desde un punto de vista mucho más cercano al origen del problema. Películas con
la misma temática, el maltrato, dirigidas por hombres, aunque contenían muchos
bastantes aciertos no dejaban de ofrecer una imagen demasiado plana y
estereotipada de los maltratadores. Pensamos que el punto de vista de una
mujer era ideal, no sólo para tratar desde su propio género el problema,
sino también para ofrecer una mirada más compasiva, y por ello real y
emocionalmente intensa, tanto de los maltratadores como de todos aquellos que
bajan la cabeza, miran a otro lado y permiten que todo esto suceda, como es el
caso de la madre de Pilar, también mujer maltratada, para la que lo más
importante es el que dirán.
Además, hemos visto una descripción
del hombre maltratador que va más allá de la figura de monstruo, se muestra su
perfil más humano. La directora nos lo muestra como una persona con una
autoestima frágil, como un hombre incapaz de asumir sus propias frustraciones
personales. La directora retrata su verdadero perfil, lo humaniza y lo muestra
con toda la fragilidad de la que es capaz. Este hecho hace que nosotros, como
espectadores, tengamos sentimientos contradictorios hacia el personaje de odio
y compasión.
Además de la descripción del
maltratador, podemos apreciar la descripción del resto de personajes, donde se
puede ver claramente el reflejo de los dos tipos de personas que nos
encontramos ante una situación de maltrato, como es el caso de la madre de
Pilar, que hemos comentado anteriormente, y la hermana de la protagonista, dos
formas de enfrentarse a esta situación.

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